Como creo que casi todo el que alguna vez haya cogido un lápiz, yo también pasé una etapa fascinado por el estilo de Alfonso Azpiri. Especialmente por el más exagerado que desarrolla en el videojuego La Colmena, pero sin por ello quitar mérito a las carátulas de videojuegos de los 8-bits, ni por supuesto a las aventuras de Lorna.
Esos momentos de enfermiza experimentación, bebiendo el estilo de un incuestionable maestro de la linea, dieron como resultado estos dos diseños, que he coloreado y modificado en diferentes etapas de mi vida.
Aunque no quiero que esto suene como que esa fascinación fuera una etapa que luego se pasa y te parece una tontería que dejas atrás. Lejos de eso, el estilo Azpiri posee un potencial de preciosismo que convendría bastante ser explotado, así como la combinación entre erotismo, misterio y aventura que tan bien combinaba en el plano narrativo.
Algún día...
Aunque no quiero que esto suene como que esa fascinación fuera una etapa que luego se pasa y te parece una tontería que dejas atrás. Lejos de eso, el estilo Azpiri posee un potencial de preciosismo que convendría bastante ser explotado, así como la combinación entre erotismo, misterio y aventura que tan bien combinaba en el plano narrativo.
Algún día...

